Albert Einstein decía: “Sólo dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana, y de lo primero no estoy seguro”.
En esta frase, y en el principio de Darwin de la supervivencia de solo los individuos más fuertes y capaces, se basan estos premios.

Los premios en cuestión son entregados a los individuos con el dudoso mérito de suprimir sus genes de la forma más espectacular (o estúpida) posible, la forma más usual es la muerte, pero hay algunos casos que no, como el de un hombre que intentó tener sexo con su aspiradora sin saber que esta funcionaba a base de cuchillas (auch…).
El caso, desde mi punto de vista, más espectacular fue el de un hombre de Arizona (EE.UU): Este individuo, no me preguntes como, consiguió una unidad JATO (Jet Assisted take off, un cohete de combustible sólido) el cual es utilizado por los aviones de combate para despegar en pistas cortas, al hombre no se lo ocurrió otra cosa que irse al desierto a probarlo en su coche, un Chevy Impala, cuando encendió el cohete el Chevy alcanzó una velocidad de 600 Km./h, el coche llegó a volar durante unos 2.5 km, hasta que se estrelló contra la ladera de un precipicio a 40 metros de altitud, la policía encontró los restos del coche y entre ellos solo se pudo recuperar del conductor un par de dientes, fragmentos de hueso y las uñas clavadas en lo que parecían ser los restos del volante.
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